11/16/2012

eBook del Libro PHOTO OUTCOLOR de Blipoint / GRATIS - FREE

Hoy (16 Nov. 19.30h) se inaugura la exposición de fotografía Photo Outcolor de Blipoint en los espacios de la Agrupación Fotográfica de Cataluña, Barcelona - España. Se hará la presentación en físico del Libro "Photo OutColor" que contiene las imágenes de los ganadores del 2º premio. Ya tenemos en libro disponible en formato eBook, si tienes un dispositivo iOS solo sigue el link y descargalo de forma gratuita. 

También pueden comprarlo impreso en el siguiente link

Esperamos que los disfruten.



11/14/2012

Algunos disparos en 6X6 (formato medio) - Imágenes de archivo

Siempre he pensado que una de las cosas mas complicadas que debe hacer un fotógrafo es llevar un archivo organizado. En mi caso, desde que me inicié en la fotografía siempre me preocupé por la organización de mi archivo. En Venezuela tengo bien resguardado el archivo de negativos, casi dos docenas de carpetas las cuales contienen cien porta negativos Print File cada una. Las capetas separan el material dependiendo del tipo de soporte, por ejemplo: No mezclar nunca, negativo B/N, negativo color y transparencias. Saber un poco de conservación de archivos fotográficos también es importante. Resguardar el material en la oscuridad, con deshumificadores, en porta negativos y sobres libres de ácido, etc.

Todo está clasificado cronológicamente, siempre me preocupó el poder ubicar rápidamente un negativo que me interese. El desorden muchas veces comienza por no tener el tiempo suficiente para archivar el material. Pero créanme, que mas tiempo perderán intentando buscar en su archivo una imagen que necesiten.

Decidí dejar mi archivo resguardado en Venezuela ya que tengo conmigo en disco duros  las imágenes en digital. Eso es otra cosa que lleva bastante tiempo, digitalizar los negativos que nos interesan. Hoy por hoy, las cámaras digitales me han ahorrado ademas de dinero, espacio, peso y bastante trabajo de revelado, archivo, digitalización y clasificación de negativos. Pero no por eso voy a olvidarme de mis disparos análogos. Varios de mis trabajos importantes como Venezuela Cotidiana, CARAcas, Niños de Porai - Homenaje a Mariano Díaz, Ciudada, Holgeando, To Jest Kod - PoloniaAmbiguedades Parisinas, Caminante Habana, entre otros. Son realizados con película pancromática.

Dándole un vistazo al archivo me encontré con imágenes realizadas con mi Yashica Mat 124 G, una cámara de formato medio 6X6 de doble objetivo (Twins Lens).

He decidido desempolvar esas imágenes que nunca he usado para compartirlas con ustedes. Les dejo una breve selección.

A.S.

Centro Comercial San Ignacio - Caracas - Venezuela 2004

Chacao, Caracas - Venezuela 2004

Centro Comercial San Ignacio - Caracas - Venezuela 2004

Los Dos Caminos, Caracas - Venezuela 2004

Las Turas de Moroturo, Estado Lara - Venezuela 2004

José López "El Ché Bolivariano" - Caracas - Venezuela 2004

"El Caiman de Sanare" Sanare, Estado Lara - Venezuela 2004

Yai, Estado Lara - Venezuela 2004

11/13/2012

La clave de una fotografía, por Ansel Adams (subtítulos en español)

Indagando en la web me encontré con esta joya. El propio Ansel Adams hablándonos sobre la clave para una buena fotografía.

Ansel Easton Adams (nace el 20 de febrero de 1902 - muere el 22 de abril de 1984) fotógrafo estadounidense, nacido en San Francisco, desarrollador del sistema de zonas.

Conocido por sus fotografías en blanco y negro de paisajes del parque nacional Yosemite en Estados Unidos (entre otros paisajes) y como autor de numerosos libros sobre fotografía como su trilogía de manuales de instrucción técnica (La Cámara, El Negativo y La Copia). Fundó la asociación fotográfica Grupo f/64 junto con otros maestros como Edward Weston, Willard Van Dyke, Imogen Cunningham y otros.

Su sistema de zonas es una demostración de cómo la cámara o el fotómetro (o exposímetro) de la misma mide el gris medio de 18% de reflectancia como zona media. El fotógrafo debe aumentar la exposición (o disminuirla) dependiendo de cuántos pasos de gris quiera fijar como punto de medición. El fotómetro de cualquier cámara, incluso digital, siempre "quiere" ver la zona medida como un gris medio.

"Espero ansioso nuevos procesos y nuevos desarrollos. Creo que la imagen electrónica será el próximo gran avance. Estos sistemas tendrán características estructurales ineludibles, y tanto los artistas como los técnicos deberán hacer un renovado esfuerzo para comprenderlos y controlarlos".

Ansel Adams.

11/12/2012

Entrevista a Chien-Chi Chang

“Cada fotógrafo nuevo que entra a Magnum debe sumar algo a la agencia. No queremos otro fotógrafo que sea sólo otro fotógrafo.”

Chien-Chi Chang entra en la categoría de fotógrafo tímido. Es un Magnum, pero se pone incómodo en las conferencias, se ríe, es capaz de contestar tonterías a preguntas serias y necesita varias copas de vino blanco para enfrentarse a un periodista. Sí, Chien-Chi Chang es tímido. Lo bueno es que no necesita ni dar conferencias ni hacer entrevistas: sus fotos son más que suficientes para obviar las palabras. Hay que verlas: Chien-Chi Chang fotografía con amabilidad, respeto y compasión. Con timidez, quizás. Y le da resultado. Hay sinergia entre él y los sujetos –las parejas por conveniencia, los enfermos mentales encadenados, los miembros de la mafia china-, porque le fascinan las relaciones humanas y sabe cómo retratarlas, siempre en esa delgada línea que bordea el documentalismo, el fotoperiodismo y el arte.

Chien-Chi Chang © Anna Lisa Kiesel

¿Cómo definirías tu trabajo? ¿Es periodístico o artístico?
No me gusta ponerle etiquetas a mis trabajos. Es como vino tinto o vino blanco: es vino. En la oscuridad, todos los vinos saben igual. Creo que es importante explorar diferentes vías de expresión, usando la fotografía como lenguaje.

Vamos a simplificar la pregunta: ¿por qué fotografías? ¿cuál es la función de tu fotografía?
Mantener a mi esposa (risas).

¿Cómo es tu relación con el fotoperiodismo?
Empecé trabajando para el periódico de la universidad, y luego trabajé para el Seattle Times y para el Baltimore Sun, en Estados Unidos. Fue un acercamiento al fotoperiodismo duro. Pero nunca me resultó suficiente. No soy del tipo de fotógrafo que puede salir, hacer dos o tres encargos rápidos, volver y publicarlos. No es algo con lo que me sienta cómodo, aunque la verdad es que fue un buen entrenamiento.

Incluso cuando trabajaba para periódicos, ya estaba buscando mis propios proyectos. Y fue uno de esos proyectos personales lo que presenté a Magnum en 1995. De alguna manera, mi fotografía siempre se movió en esa línea borrosa que separa el fotoperiodismo y la fotografía documental, y quizás un poco a la fotografía artística. Pero está siempre en esa línea borrosa.

Me refiero específicamente a tu trabajo en Chinatown: tu trabajo es de crítica social. ¿Eso es parte de la intención de tu proyecto?
No es cuestión de ser crítico. Estar en Chinatown es una experiencia que siempre quise tener. Entre 1996 y 1998, fue publicado tres veces. El problema con las publicaciones es que tienden a tener un foco, una agenda, y hasta cierto punto me puedo ocupar de eso, pero tengo una obligación para conmigo. Por eso he estado fotografiando Chinatown durante tanto tiempo.

¿Cómo empezó ese proyecto?
Al principio, sólo fotografiaba inmigrantes en Chinatown. Pero la forma en que lo hice –que es como lo sigo haciendo- tiene que ver con estar, con pasar tiempo, con la gente que fotografío. Para mí, tiene sentido hacerlo de esa manera porque es la única manera en que puedo acercarme a ellos. Y ellos sienten curiosidad sobre quién soy yo, también. Luego obtuve una pequeña beca, gracias a Dios, y la usé para volver a China, de donde ellos vienen. De hecho, contacté con un hombre en Nueva York y con su esposa en el sur de China… Y he estado con al menos 20 familias. Muchos de los hombres no habían visto a sus esposas por 20 años, pero yo las he visto varias veces (risas). Vale, ver, pero no tocar (más risas).

Decías que tienes una motivación personal en tus trabajos. Esa necesidad, ¿tiene que ver con una necesidad personal, o con una necesidad de mostrar una realidad, en el sentido periodístico?
Lo siento, todo es personal. Depende de cómo lo veas, pero…

¿La comunicación no es importante?
Es importante, pero siempre trato de hacerlo de una forma personal. Eso es todo.

Los temas que tocas en “Chinatown”, “I do, I do, I do”, y “The Chain” no son comunes. Son temas controversiales. ¿Por qué los elegiste?
Parte de mí está aún intentando responder a esa pregunta. Siempre me he sentido atraído por ese tipo de temas. En parte, tiene que ver con mis experiencias personales, mi familia, etc. Pero me parece que es más que eso, y todavía no tengo una respuesta. También por eso me siento más motivado a seguir buscando respuestas en otros proyectos.

¿Cómo es trabajar para Magmun?
En realidad, no trabajo para Magnum.

¿Entonces, cuál es tu relación con la agencia?
Magnum debería trabajar para mí (risas). No quiero sonar pretencioso porque es una agencia que pertenece a los fotógrafos, así que los fotógrafos son, de hecho, sus dueños. La agencia, para funcionar, todavía necesita un staff que se ocupe de las diferentes cosas, en cada departamento. Volviendo a tu pregunta… soy libre, pero no tan libre como creo.

¿Por qué no?
Bueno, puedes preguntárselo a mi esposa (risas). Soy libre porque puedo decir no. Si hay algo con lo que no me siento cómodo, digo que no. A veces, puede incluso ser por razones morales. Por ejemplo, creo que no podría hacer un trabajo para el Ejército de EEUU o algo así. No siento que sea para mí.

¿Te han pedido que hicieras eso?
No, pero estuvo cerca.

¿Qué te pidieron?
Que hiciera un anuncio o algo así. Los fotógrafos somos los dueños de Magnum, por lo tanto, podemos tomar nuestras propias decisiones. Podemos decir sí o no. Pero luego, todos tenemos que pagar la renta. No soy tan libre como me gustaría serlo.

¿Magnum te deja elegir tus propios proyectos?
Por supuesto. “I do I do I do” es mi proyecto. Los tres libros son proyectos personales, y de hecho los comencé con el apoyo de Magnum. Por supuesto, todos intentamos buscar la forma de continuar nuestros proyectos. Entre 1993 y 1998, fui allí unas 20 veces. A veces me quedaba un par de días, a veces un par de meses. Mientras tanto, tomaba encargos de diferentes revistas. Tengo que llevar adelante diez proyectos al mismo tiempo. Si voy a Taiwán, voy a ir a la ciudad de Ho Chi Min, quedaré para ver a un par de las parejas de “Hapiness”, quizás iré a China, intentaré ir a Corea del Sur… Y luego es como “mierda, hoy tengo que pagar la renta”.

¿Cuántas mujeres están en Magnum?
Cinco, creo.

¿Por qué son tan pocas? ¿Es complicado para una mujer entrar en Magnum?
Es una cuestión de portafolios, no de géneros.

¿Entre la gente que aplica, hay la misma cantidad de hombres que de mujeres?
No lo sé. Lo primero que miramos son las fotos. Es posible que más fotógrafos que fotógrafas envíen su trabajo para entrar en Magnum, pero cada año es distinto. Recuerdo un año en que tuvimos cinco mujeres “nominees”, incluyendo una de Argentina. Cada año es diferente.

¿Es como un club de hombres?
No, no lo pondría en esos términos. Pienso que, idealmente, todo debería reducirse al trabajo. Pero siempre las personalidades se inmiscuyen. De todas maneras, si el trabajo no es lo suficientemente bueno, hombre o mujer, gay, lo que sea… miramos el trabajo antes que nada.

Eso significa que el trabajo de las mujeres no es lo suficientemente bueno…
No, no. Hemos intentado específicamente buscar fotógrafas, así como fotógrafos de diferentes orígenes, pero cada año, cuando llega el visionado de portfolios en cada oficina que Magnum tiene en el mundo, cuando se hace el visionado final de todos los miembros… todo se reduce al trabajo. Simplemente sucede que a menudo el trabajo más fuerte está hecho por fotógrafos masculinos. Hay fotógrafas muy buenas, pero…

En 7.7 hemos entrevistado a Maya Goded. Ella comenzó el proceso para pasar de “nominee” a “asociado”, pero decidió abandonarlo porque era demasiado duro. Cuéntanos por qué es tan difícil ese proceso.
Es difícil, es verdad. Hay varias etapas: de miembro “nominee”, a “asociado”, a miembro pleno… Para ser “nominee”, se necesita el 50% de los votos de los miembros, y luego, cuando estás dentro, de “nominee” a “asociado”, necesitas 2/3 de los votos, el 66,6%. Luego, para pasar a miembro pleno, necesitas el 66,6% de los votos. Normalmente, la parte más difícil es pasar de “nominee” a “asociado”. Es muy, muy difícil.

¿Por qué? ¿Es una cuestión política? ¿Tienes que convencer a cada fotógrafo?
Todo es una cuestión de “P”: fotografía (en inglés, photography), personalidad y política, por supuesto. Está en todas partes. Donde sea que haya gente, habrá política.

¿Es por eso que es tan difícil entrar a Magnum?
Pero no es solo el aspecto político de todo esto. Creo que buena parte del proceso es observar los aspectos fotográficos del trabajo. Cada vez que tenemos un fotógrafo nuevo, ese fotógrafo debe sumar algo a la agencia. No queremos otro fotógrafo que sea sólo otro fotógrafo.

Por Alejandra Cukar y Edu Ponces



11/11/2012

"CANALEROS" MIRAFLORES LOCKS - PANAMA CANAL Photography by Aaron Sosa

Luego de varias visitas a El Canal de Panamá, de conocer, compartir y vivir nuevas experiencias he culminado el trabajo sobre los "Canaleros". 

Como he comentado en muchas oportunidades, una de las cosas que me apasiona de la fotografía documental son las vivencias que deja el trabajo. Tener la oportunidad de acceder a lugares espectaculares como lo es el canal no es cosa que se logra si no fuera por el hecho de tener la fotografía como excusa . Obtener los permisos para realizar este trabajo no fue fácil. Considero que logré las visitas necesarias para lograr el resultado deseado. Existen lugares con alta restricción en donde solo puede acceder personal capacitado como lo son los canaleros.

El Canal de Panamá se le ha llamado la “Octava Maravilla del Mundo”, y con justa razón. Trabajaron mas de 250,000 personas de todas parte del mundo por mas de 10 años para construirlo, y sigue como un monumento del ingenio y poder de convicción de la especia humana.

Sin mas que decir, espero que las imágenes les muestre un poco mas de cerca lo que es el Canal y a sus protagonistas "Los Canaleros"

Ir a la galería CANALEROS

11/10/2012

Philippe Halsman y el "Jumpology"


Einstein, Marilyn Monroe, Alfred Hitchcock, Nixon, Dalí,....Algunas de las personalidades más influyentes pasaron ante el objetivo de Philippe Halsman, el inventor de la técnica fotográfica del jumping.

No estaba loco, Pero su "obsesión" por fotografiar a personalidades muchas veces ilustres saltando le hizo pasar en más de una ocasión por loco. La técnia del "jumping style", o "jumpology" consistía, como su nombre indica en retratar a la gente durante un salto en una cama elástica. Los resultados, como puedes imaginar, eran espectaculares.

La colección de "saltos" de Halsman se publicó en 1949 y causó un auténtico revuelo. No todo eran saltos, pero sus fotografías mostraban situaciones divertidas y en ocasiones también provocadoras. El objetivo de estas fotografías, según su autor, era desnudar al personaje, naturalizarlo.


Pero esa no es la única obra curiosa de Halsman, que fotografió para Vogue y que acumuló más de cien portadas de la revista Life. Es muy reconocido su libro The Frenchman. Se trata de una entrevista fotográfica al actor cómico francés Fernandel. Puesto que Halsman no hablaba francés y Fernandel no hablaba inglés, la propuesta fue que el cómico respondiera a las preguntas de Halsman a través de expresiones faciales.

Si la obra fotográfica de Halsman está plagada de nombres ilustres también lo está su vida personal. Nacido en Riga (Letonia) en 1906 en una familía judía, fue acusado de parricidio en 1928. Sería llevado a juicio y condenado a cuatro años de cárcel de los cuales cumplió dos gracias a la presión de un nutrido grupo de intelectuales que luchó por defender su inocencia para que fuera liberado. Entre estas personalidades se encontraban, entre otros,  Sigmund Freud, Thomas Mann y Albert Einstein. Tras establecerse en París, en 1940, con la entrada de los nazis en Francia volvió a partir hacia el exilio. En esta ocasión, el lugar elegido fue EEUU, el país donde triunfaría como fotógrafo.


11/09/2012

Entrevista a Cindy Sherman



Para mucha gente pareces cristalizar lo que de nuevo apareció en los ochenta. ¿Fue tu intención o te sientes más cercana al arte de los setenta?

No prentendía proponer una alternativa. Nadie lo pretendía. Las expectativas eran bastante menores de las que tienen hoy la gente que acaba de salir de la escuelas de arte. Quería hacer algo diferente; me aburría lo que estaba ocurriendo en el arte, sobre todo en pintura, pero realmente no pensé que iba a marcar una diferencia. Todos tendríamos que contentarnos simplemente con exponer en algún sitio. A finales de los 70 y en los 80 era consciente de que el mundo de la pintura y la escultura nos miraban por encima del hombro a los que usábamos la fotografía. Al mismo tiempo, me daba la impresión de que el mundo de la fotografía miraba por encima del hombro a aquellos que tenían un pie en el mundo del arte. Así que yo estaba fuera de ambos y consideraba mi trabajo arte pero no “gran” arte. Lo que estaba bien porque no quería hacer nada demasiado valioso. No quería hacer “gran” arte, no me interesaba la pintura, quería usar algo con lo que todo el mundo se pudiera sentir identificado sin entender de arte contemporáneo. No pensaba en impresiones caras ni en una conservación de gran calidad; no quería que el trabajo pareciera una mercancía (nadie lo compraba de todas formas). Sobre 1981, empecé a usar color y las impresiones eran un poco más caras así que no podía seguir tan despreocupada. Pero la cuestión seguía sin ser la calidad de la impresión, sino la idea.

Pero llegó el momento en el que tu carrera despegó.

Las cosas no empezaron hasta 1982, cuando estuve en Documenta, la Bienal de Venecia, y también en la de Withney. Me pasaron un montón de cosas buenas al mismo tiempo. Realmente no empecé a ganar dinero hasta 1990, más o menos, me mantenía pero no como los tíos de pintura, como yo los llamaba. En realidad siempre me molestó, estábamos todos con la misma presión pero a ellos les iba viento en popa con las ventas.

¿Sentías que pertenecíais al mismo mundo?

Conocía a esa gente pero tampoco demasiado bien. Conocía a Julian [Schabel] por lo menos. Creo que a David Salle, lo conocí cuando estaba metida en Hallwalls, en Buffalo, y él estaba en Artist Space de Nueva York.  Luego, un puñado de nosotros, como Jack Goldstein, Troy Brauntuch, Douglas Crimp, Nancy Dwyer… Vivíamos en el centro entre Fulton o Nassau (…)

¿Y con las artistas de los 60 y 70? ¿Mantenías amistad?

Me sentía más influenciada con esas mujeres. Jennifer Barnet, Lynda Benglis… Artistas que supusieron un cambio por suponer una presencia femenina en el mundo del arte.

Influencia como presencia, imagino, pero tu trabajo es muy diferente del suyo. ¿Tuviste algún precedente estético a seguir?

No seguía ninguna tradición. Quizás Diane Arbus, como mujer fotógrafa que creó un imaginario perturbador, pero ella era realmente una fotógrafa tradicional. En realidad, respetaba artistas como Eleanor Antin, que se usaba a sí misma en su trabajo, pero de algún modo me sentía lejos de ellas al mismo tiempo. Así que no, exceptuando a Benglis y gente así que eran modelos a seguir.

Dices que no pensastes en ideas como el apropiacionismo hasta que leíste sobre ellas pero con esa idea que la gente joven tiene sobre los ochenta -momento en el que se movía mucho dinero en el mundo del artes, cuando los artistas eran ricos y famosos y salían mucho a comer fuera- la década también produjo mucha teoría crítica. Tu propio trabajo generó una parte sustancial de esos escritos. ¿No ejerció eso ninguna influencia sobre ti?

Había veces en las que leía algo y no entendía qué demonios significaba o de dónde sacaron esa idea, también hubo veces en las que decía “Ah sí, es verdad” aunque no estuviese pensando en eso mientras lo hacía. Trabajaba sin reflexionar mucho lo que hacía. La única crítica que me afectó fue cuando alguien parecía querer adivinar lo siguiente iba a hacer: así que lo usaba para hacer algo distinto.

¿Qué pasa con esa otra cara de los ochenta, la parte glamourosa? ¿Cómo te relacionaste con ella?

Yo no solía ir a Mr. Chow; conocí a Andy Warhol pero no me cayó muy bien. Parecían  unas fiestas mucho más desfasadas de lo que son ahora, pero me sentía apartada. Estaba celosa de esos tíos que se lo trabajaban, conseguían publicidad y se aprovechaban de eso, pero cuando tuve ese tipo de oportunidad, la rechacé.

Has dicho “esos tíos” ¿crees que tenías que ser un tío para conseguir ese tipo de visibilidad?

En realidad, en el mundo del arte yo era visible, nunca he sentido que no fuera reconocida. Pero era competitiva cuando conseguí el reconocimiento fuera del mundo del arte que otros artistas tenían. No creo que eso tenga nada que ver con el tema hombres/mujeres, sino con la pintura. La gente de fuera del mundo del arte pensaba que artistas como yo, que sólo usábamos fotografía éramos estrafalarios arrogantes y que los artistas reales eran  esos idealizados pintores que resultaban ser tíos. Y ellos jugaban con esa imagen: Julian [Schnebel] en pijama…

¿Hay algún aspecto de esa época que recuerdes con más cariño?

Estaban todas esas galerías en East Village que eran geniales. Me gustaba que East Village fuera una especie de puesto fronterizo que parecía ligeramente más experimental. Nunca me gustó todo el bombo alrededor de los ochenta, pero aún hoy va y viene.

¿Qué otras diferencias ves entre los ochenta y ahora, de qué otra forma han cambiado las cosas?

Una gran parte es el éxito que el mundo del arte tenía entonces -fue una de las primeras veces que un montón de jóvenes artistas hacían dinero.

¿Y qué hay de los sesenta, con Robert Rauschenberg, Jasper Johns, el movimiento Pop y la Fábrica de Warhol? También entonces el dinero brotaba en el mundo del arte y los artistas eran glamurosos y figuras mediáticas.

Realmente, pienso que el ambiente de la Factoría era mucho más glamouroso  que los ochenta, pero puede ser porque no considero los que los ochenta fueran realmente glamousoros -vivirlos, siempre ves las épocas precedentes, de las que no formas parte, como mucho mejores. El ambiente de Warhol/Hotel de Chelsea lo veo mucho más salvaje. Quizás, al principio de los ochenta, cuando la gente seguía tomando coca y luego iban a pique. (Muchos de mis amigos empezaron a tener hijos) Los ochenta no fueron menos aventureros que los sesenta estéticamente hablando, pero el poder de las galerías los hizo más comerciales. Los artistas estaban decididos a tener representantes y cosas así. Era más parecido a un ambiente de negocios.

¿Sentiste alguna presión comercial?

Me sentí libre de hacer lo que quería. En cierto punto, me sentí que era la sal del mundo artístico, y no me gustaba la idea de que los coleccionistas nouveau fueran a comprar mi obra porque era lo que se suponía que había que hacer, así que a mitad de los ochenta hice trabajos que la gente llamaba “series repugnantes”- fotos con vómitos, etc. “Cuelga eso sobre el sofá” pensaba. Un gran alivio que mi trabajo no vendiera, por lo menos en aquella época… Me alegraba de que fuera difícil de comprar.

¿Crees que los ochenta tenía algunas ideas asociadas, temas en los que se centrasen los artistas durante esos años?

Los media… La idea de originalidad… Esos eran temas del momento. La política, también – los póster de las Guerrilla Girls me parecen arte. También el movimiento feminista, la raza, el SIDA- todo se convirtió en contenido. Y creo que tiene más sentido que el arte trate temas serios en lugar de dedicarse a temas formales o a ser decorativo.

Había una gran reacción contra eso: continuar diciendo la palabra “didáctco” en una crítica del periódico era hacer campaña virtual. Pero no creo que el contenido se haya esfumado del arte, que lógicamente no permanece igual a lo largo de las décadas. Hay cambios, pero entre ellos, hay continuidades.

Creo que de algún modo el sentido de los ochenta se terminó instantáneamente en 1990, con el gran cambio del mercado. Recuerdo que mi exposición de retratos históricos en enero de 1990 fue en la que finalmente hice algo de dinero decente, como los grandes chicos- y justo después de eso, las galerías empezaron a cerrar y los artistas a dejar a sus representantes o a dejarse caer empicados.

Otra diferencia con los noventa es que se hacía menos división ente los que pintaban, la gente que hacía fotografía o los que hacían propiacionismo -se mezclaban más. O quizás la pintura perdió importancia. El vídeo se iba imponiendo poco a poco, había más tecnología, más cosas de ordenadores. La gente siempre intenta conseguir la siguiente genialidad y no vuelve a la pintura… ¡Y me gustaría volver a la pintura! Estoy cansada de la fotografía y el vídeo. Hay demasiado, casi resulta cargante.

¿Te sientes muy diferente de la joven artista emergente?

Siento que hay un salto generacional - Formo parte de la vieja guardia. No me tientan las nuevas tecnologías, aunque puedo imaginar qué haría con ellas, podría hacerlo. Estoy aprendiendo la tecnología poco a poco, en el sentido de jugar experimentando con la cámara digital, pero no sé cómo eso podría llevarlo a mi trabajo. Estoy abierta a la exploración. Me tienta grabar otra película pero esta vez me gustaría trabajar en el guión yo misma.

¿Qué te hace sentir de la vieja guardia?

¡Mi edad! No es que me sienta vieja, es que conozco artistas jóvenes que a veces me parecen demasiado jóvenes. O conozco a gente que me dice que me estudiaban en la universidad – y estudiaban trabajos míos que ya eran antiguos cuando yo estudiaba.

¿Echas de menos los ochenta? ¿Sientes nostalgia por esa época?

No echo de menos nada de los ochenta, me alegro de que hayan pasado. Excepto por la juventud… Éramos todos tan jóvenes.

Tomado de American Suburb X

11/05/2012

Un poco de la fotografía de Narelle Autio

Existe una fotógrafa que no es muy conocida, pero quienes han pasado por mis clases particulares avanzadas o talleres de fotografía, saben que su trabajo es material de análisis y disfrute. Se trata de la fotógrafa australiana Narelle Autio. El trabajo de Narelle y su esposo Trent Parke está compuesto por una gran riqueza de contenido y buena composición.

Narelle Autio creció en Adelaida y se graduó de la Universidad de Australia del Sur con un grado de artes visuales. En 2000, junto a Trent Parke, Narelle y publicó el libro “La Séptima Ola”, que documentó la cultura playera australiana debajo de las olas. Forma parte de varias agencias fotográficas como Vu o Inpublic. Su trabajo documental inquieta, no deja indiferente y visualmente tiene mucha potencia. La calle australiana y sus aguas son el habitat natural de una fotógrafa que ya es toda una referencia en la escena del continente oceánico.

Les dejo algunas imágenes de su obra.











All images © Narelle Autio

10/30/2012

Palabras de Joel-Peter Witkin

Si la fotografía es el arte de fijar una sombra, el vidrio es el medio que transfiere esa sombra a la película. Para Joel-Peter Witkin, cuyos cuadros elaborados contienen una reverberación extrema entre la vida y la muerte, el vidrio encierra poderosas asociaciones. "Oldenburg," dice Witkin, " describió una vez al vidrio como un 'relámpago atrapado en la arena'. " Un día antes de que se presentara la retrospectiva de Witkin en el Museo Guggenheim de Nueva York, habló con Michael Sand acerca de la fotografía, la moralidad, y los restos de seres humanos.

VIDRIO

Mi padre tuvo cuatro hermanos, todos eran vidrieros, a mi me incluía en el trabajo de ellos. Mi primer trabajo consistió en romper vidrio con unos polines, para que luego el pudiera reponerlo. Así que el trabajo consistió en simplemente romper vidrios. Naturalmente que no teníamos protección, algo así como goggles por ejemplo. Durante las primeras dos o tres horas de estar rompiendo vidrios se me metió una astilla en el ojo. Mi padre la saco. Tenía unas manos inmensas. Me dobló el párpado para atrás con el palito de un fósforo de madera-- sus manos olían a mastique, puros y mugre - y me retiro la astilla. Esa astilla se había incrustado en la parte blanca del ojo, y yo me estaba volviendo loco. Sin embargo, esta fue la comunicación mas cercana que tuve con mi padre, salvo cuando venía a la casa para hablar con mi madre. Hablaban de cosas de dinero porque el tenía que pagarle la alimentación de la familia. También venía de visita y mostraba fotos extrañas.

Me llevó a un lado y me mostraba recortes de la revista Life, o Look, de periódicos como el Daily Mirror o The News ( no era un lector del New York Times). Yo debo de haber tenido como cinco años, y sabía cuando me mostraba esas fotografías que el me estaba diciendo que el no podía hacerlas, pero que tal vez una parte de el si pudiera hacerlo, por mi conducto. Sin decirlo, yo lo miraba y sabía, que el sabía que yo podía intentarlo.

Pienso que lo que hace que una imagen sea poderosa, es que a diferencia de otros medios, como el vídeo o el cine, aquí se trata de la quietud. Pienso que alguien que se hace fotógrafo es porque quieren absorberlo todo y comprimirlo a que quede en una imagen fija. Cuando realmente quieres decirle algo a alguien, los agarras, los tomas y abrazas. Eso es lo que ocurre con la imagen fija.

HOMBRE DE VIDRIO

Nacemos desnudos. En realidad deberíamos vivir desnudos -- no lo digo literalmente, sino en términos de honestidad y franqueza. He visto cientos de personas sobre las losas, y ocasionalmente veo una mujer que aun es hermosa-- y eso es muy muy impresionante. Tiene un impacto muy fuerte porque esta uno mirando les restos de una vida humana, o la evidencia de lo que fue una vida.

Me quedé cuatro días adicionales en la Ciudad de México, cuando estuve haciendo la imagen del "Hombre de Vidrio" porque no lograba encontrar el cuerpo que requería. Cuando llegan los cuerpos traídos de la calle, existe la duda de como es que murieron. La gente de la calle puede ser que se la encuentre hasta días después de haber fallecido, lo cual dificulta encontrar la razón de su muerte.

En sus camionetas blancas, choferes de la morgue hacen recorridos a diario para recoger cadáveres. Cuando los encuentran, éstos son lanzados sobre la camilla boca abajo. Sus narices se rompen en ocasiones, apilan hasta seis cadáveres uno encima del otro, algunos bastante inflados. Se les toma su identidad, se les retira su ropa y se mantiene un registro.

Al quedarme esos días adicionales en la Ciudad de México, intuí que algo iba a ocurrir. Me pasaron una llamada telefónica de que habían recogido a cuatro hombres, en la última ronda del último del día antes de partir. Me dirigí al hospital con mi interprete y me fui a tomar fotografías. Uno de los muertos había sido atropellado por un automóvil, y no estaba en muy buenas condiciones. Otro de los hombres ya era una personas de edad, no me resultaba. Otro más había muerto de las cuchilladas recibidas. Los camilleros cuidaron de que no se les rompieran las narices, por tratar de ayudarme. El último de los cadáveres, era de un punk el cual visualmente no me resultaba muy interesante.

Para algunas personas la evidencia de su alma esta allí o no, a la hora de la muerte. Por eso cuando vi a este último de los cuatro cadáveres, dije, con este me quedo. Esto era alrededor de Navidad, y los mexicanos estaban afuera celebrando y preparándose para las vacaciones.

Allí estoy en una habitación con ese cadáver. Lo estoy tratando de posar, le coloco un pescado en sus manos a manera de elemento visual, tomo una lectura de la luz y procedo a tomar unas fotografías solo como un registro. Pido que procedan con la autopsia que le hacen a los cadáveres. Tan pronto como le hacen la autopsia comienza a cambiar. El esta en la mesa, y comienza a transformarse. Volteo para hablar con mi interprete, quien es un hombre muy inteligente, y ambos hemos visto lo mismo. Y el me dice" " Le están haciendo el juicio, en este momento" . De repente dejo de ser un punk. Delante de nosotros sufrió esa transformación en la mesa de la autopsia. Les pido a los técnicos que no lo laven que le dejen toda la sangre que provino de la sutura. Generalmente abren la cabeza y retiran el cerebro. Algunas veces regresan el cerebro, en otras solo colocan una toalla de papel, o tal vez las "Ultimas Noticias" para mantener la forma de la piel. En esta ocasión regresaron el cerebro. Cuando estaban manejando la masa encefálica de un lado al otro, dije: " Mira ese cerebro- puede ser que haya contenido pensamientos de maldad, y como sea que haya sido juzgado, ahora ya tiene una presencia distinta".

Cuando me lo regresaron, lo coloque en una silla y le tome unos retratos allí sentado. Luego me pase con el una hora y media hasta que se vio como San Sebastián. Se miraba como una persona que tenía elegancia. Sus dedos, lo juro, habían crecido como cincuenta porciento. Se veía elegantes. Eran los dedos mas elongados que le haya yo jamas visto a un hombre. Parecía que deseaban alcanzar la eternidad.

MORAL Y MORTANDAD

Pienso que la mayoría de las personas no están conscientes que la mortalidad tiene que ver con la vida y la muerte. Desde luego que no todo tiene que ver con el trabajo duro de la existencia, si no de lo que ocurre en la vida.

Cada momento es una decisión moral. Hay un código de moralidad en cada uno de nuestros corazones, y es una cuestión de encontrar nuestros destinos y el propósito de esos destinos. Esta vida es un sitio para ensayar, debiera de ser un ensayo sublime.

Seamus Heany, que recién acaba de ganar el premio Nobel de literatura, dijo " La finalidad del arte es la paz". Me parece una frase admirable. La razón por la que vamos a Museos y la razón por la que admiramos cosas bellas es porque ya no hay muchas cosas bellas allá afuera. Pienso que los Museos se han convertido en un especie de nuevo centro religioso, como centro espiritual de la vida secular.

Hay esta gran historia que me dijeron acerca de un andariego que iba por el desierto. Y en uno de sus recorridos de repente escucha a la distancia el choque de acero contra rocas. Se dirige hacia el sitio de donde parten esos ruidos, y se encuentra a dos hombres rompiendo piedras en el desierto. Se acerca a uno que al parecer estaba muy enojado, y le pregunta ¿ que estas haciendo ? y el hombre responde " estoy rompiendo piedras". El andariego se acerca al otro hombre que también estaba haciendo lo mismo, pero que no estaba enojado, y al preguntarle que era lo que el estaba haciendo, le respondió " estoy construyendo una catedral".

Michael Sand
Originalmente publicado en la revista WORLD ART/96

10/28/2012

David Alan Harvey "A los seis empecé a hacer fotos en mi cabeza"


"¡Yo a ti te conozco!". Zahara, camarera de Lacaña, reconoce a David Alan Harvey nada más verle en la terraza del restaurante al que se ha dejado llevar por la cercanía a su hotel. "Trabajé durante dos años para Magnum en París", le dice ella. Magnum es la histórica agencia de fotógrafos que fundaron, entre otros, Robert Capa y Cartier-Bresson, y Alan Harvey, de 66 años, es reportero gráfico y socio de la cooperativa desde 1997.

Llega con hambre a la cita y, antes de empezar a hablar, se apresura a mirar la carta. Pide ensalada y croquetas.

"Los fotógrafos de Magnum queremos pasar a la historia por nuestras fotos, no nos interesa tanto hacer dinero", dice. Pero admite: "tenemos que pagar el alquiler". De ahí su euforia al hablar de la compra del archivo en papel por parte del millonario Michael S. Dell. "¡Es una revolución! Llegamos a un excelente acuerdo en el peor momento económico. Es lo mejor que nos ha pasado. Seguimos controlando los fondos, los negativos, la obra se difunde [Dell ha cedido las copias a la Universidad de Tejas para estudio y difusión] y ganamos dinero para seguir haciendo fotos".

El fotógrafo ha venido a España a presentar American family, un trabajo inconcluso que se expone en la escuela de fotografía EFTI. "Lo empecé en la época de Bush, cuando me di cuenta de que no conocía del todo a mi país, dividido por la política", recuerda. "La mejor manera de llegar a la gente es a través de su familia".

Así, "como Kerouac o Steinbeck", se metió en su coche, tiró millas "sin dirección", y retrató a las familias como si fuera uno más de ellos. "Es lo que llevaba haciendo desde que empecé a fotografiar a mi familia con mi Leica [cámara de segunda mano que se compró a los 11 años con el dinero que ganó como repartidor de periódicos] y lo que intentaba mostrar cuando retraté a familias de color de Virginia en los sesenta". La gente simplemente posa. "No tengo interés en desagradar a nadie", dice. "Por eso después de hacer la foto la enseño, y acordamos entre nosotros cuál es la mejor, para que ellos estén contentos y yo satisfecho".

Cuenta Alan Harvey que esa ha sido su línea, la de entregarse a su fotografía, desde antes de empezar a disparar. "Cuando tenía seis años tuve la polio", relata. "Me encerraron en un hospital donde sólo tenía una ventana estrecha con barrotes que daba a la calle. Era como una cámara por la que veía a la gente caminar y en mi cabeza los empecé a fotografiar", narra.

Ahora Alan Harvey ha dejado su piso de Nueva York y se ha establecido en Río de Janeiro. "Están preparando los Juegos Olímpicos para dentro de seis años, y no están aún preparados. Hay una gran desigualdad, gente muy rica que vive pegada a gente muy pobre, con una tremenda tasa de criminalidad", cuenta. "Quiero retratar esa realidad, pero también que los brasileños son los tipos más simpáticos que he conocido".

La pasión con la que habla Harvey trasciende a su obra, con proyectos para difundir el trabajo de jóvenes fotógrafos, como la beca anual de 11.000 euros que lleva su nombre o la revista digital Burn, "que en un par de semanas se publicará también en papel".

La entrevista ha concluido y la comida sigue en el plato. Ahora se va de "fiesta". Consiste en ver fotos de sus alumnos y darles consejos. Eso sí, entre caña y caña.