9/02/2008

Caminante Habana


A mediados del mes de noviembre del año pasado recibo una llamada, para mi sorpresa el CENAFV, Centro Nacional de Fotografía de Venezuela. La llamada era para informarme que había sido postulado para representar a Venezuela en Cuba, gracias a un convenio de intercambio cultural… Yo ni corto ni perezoso acepte. Era la oportunidad de visitar por primera vez Cuba. Fui con la compañía de dos fotógrafos de larga trayectoria, como lo son Pablo Krish y Susana Arwas. Fueron 15 días en los cuales puede recorrer todas las calles de la habana, compartiendo con su gente. Mi intención no era estar en donde están los turistas, lo que quiera era integrarme en sus vidas, visitar las casas de Centro Habana, lo edificios de gran belleza arquitectónica del Vedado. Pienso que mas que fotografiar pude vivir lo que es la rutina Habanera. Eso es lo maravilloso de este mundo que nunca se deja de vivir, de aprender, de crecer.


Luego de mi viaje, como siempre. Llegué como si fuese mi primera vez en hacerlo “ya que siento que no he perdido esa emoción” a revelar… Aun sigo trabajando con película blanco y negro “monocromática”. La magia del revelado y del laboratorio, a mi parecer, le dan a la imagen mucha más profundidad, el grano la enriquece con una textura casi tangible… Mientras exista la película, no pasaré una imagen hecha con mi digital a escala de grises. Cosas mías! Además, no trabajo para ningún medio impreso, los cuales te exigen tener las imágenes al momento, pues saldrán publicadas al día siguiente. Por algo me encanta el documentalismo

 


Para ver el resto del reportaje CAMINATE HABANA

Reportaje de Isla Zapara

Isla Zapara está ubicada a la entrada de la bahía El Tablazo, en el estado Zulia - Venezuela. Zapara tiene una longitud de 7 km.

En un pequeño paraíso: una isla casi desértica cubierta por médanos de hasta 30 metros de altura y con algunos cocoteros que embellecen el paisaje y brindan agradable sombra.
Cuenta también con las ruinas de una fortaleza construida por los españoles.
En cuanto a la población de la isla se destaca mucho la presencia de niños de diferentes edades.

En el año 2002 tuve la oportunidad y la suerte de ganar el tercer lugar de la categoría blanco y negro profesional del Salón Seguros Catatumbo. Recuerdo que en ese momento el premio era de 500.000 Bs. Me dieron el pasaje aéreo para que fuera a recibir mi premio durante la inauguración de la exposición en el MACZUL, entonces me dije: Si este premio me lo dio la fotografía, lo mas lógico es que me los gaste en ella! Y apenas cobre el cheque, empaque 2 mudas de ropa y me fui una semana a esta belleza de lugar. Por supuesto, al pasar la semana no conforme con eso, me regrese a Maracaibo, deje los rollos expuestos en casa de una novia que tenia en ese entonces, rehice las maletas para continuar mi viaje rumbo a la región de los llanos. Ese viaje si fue de 3 largas y caminadas semanas, visite alrededor de 20 pueblos y mas que las fotografías que pude realizar, las vivencias fueron únicas… Para no aburrirlos más aquí les muestro algunas imágenes












Si desean ver mas fotos entren en www.aaronsosaphotography.com

Venezuela Cotidiana

Desde que el hombre comenzó a producir obras de arte, hemos tenido la sensación de que podemos acércanos y conocer al artista a través de su creación. No sólo a los contemporáneos o a los que, históricamente, están medianamente cercanos a nosotros. Vemos los dibujos de las cavernas de Lescaux o de Altamira, e inmediatamente inferimos –casi sentenciamos- “el hombre primitivo era de ésta o aquella manera; éstos eran sus hábitos”. El arte nos permite acercarnos a un entendimiento del mundo, de la historia y de nuestros congéneres, incluyendo a los creadores de dicho arte. Nos permite sacar conclusiones sobre el devenir del tiempo.

La fotografía, por otra parte, desde sus inicios ha sido vista como un reflejo real del mundo. En ella, las cosas están tal y cómo las vemos. Susan Sontag –teórica y crítica de la fotografía- nos dice: las fotografías suministran evidencia. Y es precisamente por ello que, durante tanto tiempo, se despreció a esta disciplina. En contra de ella se alegó el ser una reproducción mecánica de la realidad.

Pero los años han pasado: ahora sabemos que entre fotógrafo, cámara y objeto fotografiado, median la subjetividad, los intereses, las destrezas técnicas y el gusto. Es decir, el fotógrafo decide qué y cómo fotografiar. Eso convierte a la fotografía en un proceso creativo y si se quiere, artístico. Ha dejado de ser una reproducción mecánica de la realidad para convertirse en un lenguaje de expresión con características y lineamientos estéticos particulares; un lenguaje que, como el de toda obra de arte, nos permite acercarnos al artista, a la historia y al mundo. Ciertamente las imágenes fotográficas nos suministran evidencias, pero no sólo de lo tangible.

Aaron Sosa lleva diez años haciendo fotografías. Es un fotógrafo joven y, sin embargo, sus imágenes están llenas de la experiencia y la madurez de quien ha aprendido a ver. Así como las habilidades técnicas y la sensibilidad de un pintor o escultor se entrenan, “el ojo” de un fotógrafo también debe entrenarse para ser capaz de descubrir la importancia de las cosas que nadie ve, a través de una cámara. El ojo de Aaron Sosa es un ojo entrenado.

Este es un trabajo sobre Venezuela. Su título –Venezuela cotidiana- nos lo dice. Sin embargo, una vez que observamos las imágenes que lo integran, podemos percatarnos de que ésta es una cotidianidad bien particular. Estamos acostumbrados a las fotografías que sólo reflejan las miserias y desventuras de nuestro pueblo, económicas y espirituales. No significa que ello esté mal: lo difícil en nuestro país está, evidentemente, “a la orden del día”. Sin embargo, Aaron Sosa ha sabido ver “otra” Venezuela.

En sus imágenes, rondan la alegría y la fiesta. Hay gente que sonríe, gente que celebra. Hay gente que camina y existe con la pequeña satisfacción que a veces otorga saber que estamos vivos. Y está también la melancolía de cuando el día termina; de cuando hemos hecho todo lo que debíamos hacer y nos toca entregarnos a los brazos de un sueño que, a veces, es como otra muerte. Están los raros paisajes de nuestros campos y la lumínica arquitectura de nuestras ciudades. Las fotografías de Aaron Sosa nos hablan de un país que tiene sus secretas felicidades, sus secretos afanes. Un país que sigue viviendo y existiendo muy a pesar de las piedras del camino.

El fotógrafo es una especie de espía, sólo que en este caso es indiscreto. Se asoma con descaro en el quehacer de un pueblo, en la vida de los otros y los posterga en imágenes. Hay rostros que miran directamente a su cámara y ríen; rostros que quizás se intrigan ante este hombre que les roba “el alma”; tal y como creían nuestros antepasados que hacía la fotografía. Veo sus imágenes y no puedo evitar pensar en Robert Frank, que una vez recorrió los Estados Unidos para dejarnos un testimonio de un país que, ante él, se ofrecía diferente a como solemos verlo. Como las fotografías de Frank, las de Sosa –que ahora recorre Venezuela- están llenas de serenidad y optimismo. Están llenas de una cierta dulzura.

Tampoco puedo evitar pensar en Jack Kerouac y su famosa novela En el camino, porque es precisamente caminando –literal y metafóricamente- que se van descubriendo las cosas. Éste es un libro de viaje y todo viaje lleva de por sí un proceso de iniciación. No somos los mismos cuando salimos de casa que cuando regresamos. Volvemos hecho “otro”. Arthur Rimbaud, el poeta francés, alguna vez habló de ser “otro”: una alteridad que nos permite percatarnos de aquello que realmente importa y que usualmente no percibimos.

Puede decirse entonces que estamos frente a un trabajo que es una iniciación a Venezuela, a una Venezuela que largamente ha esperado ser descubierta. Aaron Sosa es, además de fotógrafo, explorador. Eso lo convierte en un extraordinario viajero.

Antes he hablado de cómo la fotografía –que parece ser una reproducción exacta de la vida- está en realidad mediada por la subjetividad de quien hace la foto. Podríamos, entonces, atrevernos a pensar que ésta rara cotidianidad que vemos en este libro es, en realidad, la del fotógrafo. Podríamos intuir que es él quien es alegre y se siente serenamente feliz de estar vivo; que no le cuesta acercarse a la gente, así como la gente se acerca a él. Y entonces lo lleva a imágenes.

Pero esas son sólo conjeturas. Como en todo texto crítico, es importante hablar directamente desde la obra y no sólamente desde las impresiones que ésta nos produce. Diremos entonces que estamos frente a un trabajo que no sólo se caracteriza por su coherencia –un hilo discursivo que se mantiene a medida que vamos pasando las páginas-; sino por decirnos algo de un lugar al que creímos conocer y que ahora se vuelve desconocido, nuevo y fascinante ante nuestros ojos. O viceversa –todo depende de quien mire-, de un lugar que nos resultaba desconocido y se nos acerca y se nos hace palpable en imágenes.

Venezuela cotidiana es un canto a la idiosincrasia de un pueblo, a sus costumbres, a su gente; al día a día que nos sobrevive y es más poderoso que el hombre. Ésta es también una de las ventajas de la fotografía: prorroga en el tiempo incluso aquello que vamos olvidando de nosotros mismos.

Las fotografías son testimonios de vida y las de Aaron Sosa no escapan a ello. Paradójicamente, a pesar de su “ojo” entrenado, estas imágenes tienen el encanto y la frescura de quien mira por primera vez; de quien levanta la cámara porque el mundo le está hablando y necesita desesperadamente no relegar aquello que se le está diciendo.

No sólo el fotógrafo sorprende. Es, a su vez, sorprendido. Y eso es parte también de ser un buen viajero: estar atento a todo aquello que está por descubrirse a cada paso. Como decía Antoine de Saint Exúpery, en su famoso libro El principito, no se ve bien con los ojos, sino con el corazón.

Si mucho se ha hablado aquí de literatura es porque las imágenes de Aaron Sosa no escapan al sentir poético. La poesía, como la fotografía, nos habla de la fugacidad y belleza de los instantes en nosotros y en el mundo. Desgarran el velo de la apariencia para dejarnos entrever parte de la más profunda esencia de las cosas. De un universo que existe latente dentro de éste que conocemos.

Sontag también decía: El más lógico de los estetas del siglo XIX, Mallarmé, dijo que en el mundo todo existe para culminar en un libro. Hoy todo existe para culminar en una fotografía. Bien podemos pensar, entonces, que Venezuela existe –entre tantas otras cosas- para culminar en estas imágenes.

Kelly Martínez.

 

Aaron Sosa y la Cotidianidad Venezolana


Extensa es la geografía venezolana.
Amplia en su paisaje y en la tipología de su gente.
Con una paisajística adornada por diferentes características se nos muestran las distintas regiones del país. Y sin que el paisaje natural le sea ajeno, surge lo humano. Un crisol de rostros, producto de la mezcla de razas, da como resultado un rostro multicontinental.
Una infinidad de caminos nos conduce a esta maravillosa dupla de paisaje y gente.
La paisajística, en la mayoría de los casos nos deja absortos…extasiados, al admirar la obra de la madre naturaleza; mientras que con su particularidad gestual que va desde la seriedad hasta la risa franca, la gente nos atrapa y a veces nos conmueve.
De la combinación de gente y paisaje surge una Venezuela excepcional, que nos permite adentramos en las entrañas de un país que día a día cuenta historias de su cotidianidad.
Ver a esta Venezuela, a través de sus valores naturales y humanos, es oír muchas veces la voz misma de lugares y espacios remotos…de gente imbuida en su quehacer diario…en sus andanzas y costumbres, y que al sentir el flash de una cámara fotográfica pareciera despertar ante la vida. Ante la luminosidad del flash se asombra, pero ya la máquina le ha ganado la partida…su expresión…su ser físico, ya ha quedado grabado para la posteridad.
Hoy, la magia de la lente fotográfica de Aaron Sosa nos muestra en forma armónica esta combinación, producto de sus ires y venires por los caminos de nuestra geografía, en los que siempre hace un alto para convertir en fotografía todo lo que ve fuera de lo común.
Es un dilatado paseo en el que las locaciones tienen el encanto preciso para eternizar en el papel y en el tiempo, al humano y al paisaje.
En las páginas de esta publicación nos recrearemos y apreciaremos a un Aaron Sosa crecido profesionalmente en su afán de hacer de la fotografía un arte.
Yo le he visto muy paciente, aguaitando el paisaje, o agazapado en un poblado, como esperando el momento oportuno en el que un personaje popular le ofrezca su mirada más íntima…así, muchas veces lo he visto.
De ello doy fe a través de este texto, que a manera de testimonio contribuye a reconocer su trabajo de creador del arte de la fotografía.



Miguel Barreno Jatar

 

Para ver el portafolio completo visite VENEZUELA COTIDIANA

Ciudada

Ciudada es uno de mis primeros trabajos. El cual fue parte de mi tesis final para egresar de la Escuela de Artes… Fue muy duro realizarlo… Ya que tenia muy poco material (película) y fueron largos meses de caminatas por toda la ciudad caraqueña. Poco a poco fui recopilando imágenes, la mayoría de las veces luego de todo un día de trabajo llegaba a casa desesperado por revelar. Mi sorpresa cual era! No había ni una sola foto que gustara. Pero bueno, con el tiempo comprendí que ese es el proceso de creación fotográfica. Como decía el maestro Cartier-Bresson “Hay mucho material de desperdicio”. Pues es cierto.


¿Porque Ciudada?

El movimiento Dada tiene la particularidad de no ser un movimiento de rebeldía contra otra escuela anterior, sino que se funda en un cuestionamiento de todo el marco conceptual del arte y de la literatura de antes de la primera guerra.

Ciudada nace gracias a una inquietud de salir de la rutina. En medio de una ciudad Surrealista – Dadaísta en donde el día a día y el estrés citadino hacen que con mi cámara pueda representar lo que veo en mi ciudad natal Caracas. “Hay cosas, existen cosas y suceden cosas que están allí, pero son pocos los que realmente aprecian lo que esta allí, en todos lados hay un allí y allí estamos todos”

Para ver el portafolio completo de Ciudada puede hacerlo visitando www.aaronsosaphotography.com